El regreso del futbol profesional al estadio Luis “Pirata” Fuente en Veracruz, tras un cuadrangular reciente, dejó al descubierto múltiples deficiencias en el inmueble que fue objeto de una remodelación millonaria. Aficionados que asistieron al evento denunciaron públicamente una serie de irregularidades en la infraestructura, cuestionando la calidad de la obra ejecutada.
Entre las problemáticas más evidentes se encuentran baños completamente inundados, zonas del estadio con acabados sin terminar, y áreas de gradas donde la visibilidad de la cancha es parcial o nula, debido a la construcción de los nuevos palcos VIP. Estas condiciones generaron molestia y frustración entre los asistentes, quienes esperaban una experiencia acorde con el nivel de inversión anunciada.
El Gobierno del Estado de Veracruz, a través de su Secretaría de Finanzas, había informado que el monto final destinado a la remodelación fue de 1,676 millones de pesos. Esta cifra representa más del cuádruple del presupuesto original, que contemplaba solo 400 millones. Las obras forman parte de los proyectos de infraestructura impulsados durante la actual administración estatal bajo el marco de la denominada “Obra Pública de la Cuarta Transformación”.
La inauguración parcial del estadio y su apertura al público generaron altas expectativas, pero las fallas observadas durante el primer evento oficial han encendido las alarmas sobre posibles irregularidades en la planeación y ejecución de la obra. Especialistas y usuarios ya piden una revisión técnica independiente y una explicación detallada sobre el uso de los recursos públicos.
Mientras tanto, el inmueble sigue siendo motivo de debate, tanto por su valor simbólico para el deporte veracruzano como por las dudas en torno a su verdadera funcionalidad y cumplimiento de estándares mínimos de calidad.


