Christian Horner puso fin a su etapa como jefe de equipo de Red Bull en la Fórmula 1, tras dos décadas de éxitos al frente de la escudería. El directivo británico de 51 años se despide con un acuerdo de indemnización que, según trascendió, asciende a 80 millones de libras esterlinas (aproximadamente 108 millones de dólares).
La salida se oficializó mediante un comunicado de la escudería, donde se confirmó la marcha del directivo, aunque sin detallar públicamente las condiciones económicas del acuerdo. Su puesto ya había sido ocupado en julio por Laurent Mekies, aunque Horner seguía vinculado contractualmente al equipo.
El propio Horner declaró:
“Ha sido un honor y un privilegio liderar el equipo. Estoy increíblemente orgulloso de lo que hemos logrado, batiendo récords y alcanzando metas que nadie habría imaginado. Mi mayor satisfacción ha sido reunir y dirigir a un grupo extraordinario de personas talentosas”.
Durante su gestión, Red Bull conquistó múltiples campeonatos de pilotos y constructores, consolidándose como una de las escuderías más dominantes de la era moderna. Su liderazgo fue clave para el crecimiento de la marca en la F1 y en la industria deportiva global.
El acuerdo alcanzado es menor al monto que Horner habría recibido de haber cumplido su contrato vigente hasta 2030, pero le otorga libertad para considerar nuevas oportunidades en el deporte motor a partir de 2026. Incluso se especula con la posibilidad de que adquiera participación en otro equipo de la categoría.
Con este cierre de ciclo, Red Bull entra en una nueva etapa bajo la dirección de Laurent Mekies, mientras Horner queda con la posibilidad de regresar en un futuro cercano, dejando tras de sí un legado difícil de igualar.


